Los menores y el acoso en las redes sociales

Los menores y el acoso en las redes sociales

¿Qué podemos hacer si nuestra/o hija/o sufre acoso en la red?

El uso extendido de las nuevas tecnologías ha supuesto nuevos desafíos y retos jurídicos para articular mecanismos de protección de los menores ya que, como consecuencia de la sobreexposición de estos en las redes sociales y la omnipresencia de las TICs (Tecnologías de la información y la comunicación) han surgido nuevas formas de acoso, como el llamado cyberbullying.

Si bien la edad a la que debería disponer un menor de su primer móvil es un tema muy debatido y que, seguramente, preocupa a muchos progenitores, en este artículo no nos centraremos en este tema, pero sí plasmamos la siguiente reflexión:

Al igual que un vehículo, un móvil requiere responsabilidad y madurez ya que puede traer consigo consecuencias serias, por lo que habrá que tenerse en cuenta el nivel de desarrollo del menor, y siempre deberá ser una decisión meditada y acordada por los progenitores.

Ahora, si mi hijo/a ya dispone de algún dispositivo (móvil, tablet, ordenador, smart-TV o cualquier otro) que le permite acceder a la red y ser una posible víctima de acoso, debemos saber que existen diferentes tipos de acoso en la red que pueden afectar a menores:

  • Cyberbullying: Cuando el ya conocido acoso escolar se lleva a cabo a través de redes sociales y otros medios de comunicación basados en las nuevas tecnologías.
  • Cyberstalking: Acoso repetido y continuado a través de internet y las nuevas tecnologías, impidiendo a la víctima desarrollar una vida normal. En este supuesto no existe vinculación con el entorno escolar o educativo.
  • Grooming: Acoso efectuado sobre menores de edad con una finalidad sexual y siempre a través de redes sociales o cualquier otro medio de comunicación basado en las nuevas tecnologías.

En definitiva, las redes sociales han permitido ampliar el radio de acción de los diferentes tipos de acoso que históricamente se llevaban a cabo en la escuela o en la calle, ya sea entre diferentes grupos de amigos o incluso entre desconocidos.

Lo cierto es que antes de llegar a esa situación de acoso podemos conseguir que nuestro hijo no sea víctima o reducir las posibilidades de que lo sea. Para ello, es conveniente formar y fortalecer el carácter del niño, es decir, prepararlos frente al acoso al igual que intentamos prepararlos contra la actuación de los conductores agresivos o contra la influencia de amigos indeseables.

También se deben trasladar al menor las características y los riesgos de la red, encomiándole a adoptar una actitud prudente respecto de los dispositivos digitales. Para ello, resulta importante que los progenitores hagan el esfuerzo de conocer los videojuegos, o redes sociales que van surgiendo o están de moda en cada momento.

Hay que alertarles de que no expongan intimidades ni aireen sus problemas en la red, por mucho que confíen en alguien. Deben aprender a medir sus palabras y no revelar información que luego pueda perjudicarles.

Otro aspecto fundamental para poder evitar estas situaciones es la confianza mutua y la comunicación con el menor, que nos permitirá conocer los lugares web que visita y las personas con las que habla, sin que suponga una agresión a su intimidad. En última instancia puede acudirse a herramientas de “control parental” que limitan las posibilidades o coartan la actividad del menor.

Cómo actuar frente al acoso en red

Pero si estos mecanismos no resultan eficaces, ¿qué debo hacer si mi hija/o sufre algún tipo de acoso en la red?

En caso de recibir mensajes de acoso/ofensivos se recomienda no contestar para evitar la confrontación y el envío repetido de mensajes. Para ello, se debe bloquear el perfil del acosador y hacer capturas de pantalla de todo aquello que pueda servir como prueba, así como no eliminar/borrar el contenido del dispositivo donde han sido recibidas ya que será utilizado como prueba.

En caso de que se trate de un supuesto de cyberbullying debemos acudir al centro de educación para que los educadores adopten los oportunos protocolos de intervención. Incluso puede optarse por llevar a cabo una mediación escolar entre víctima y acosador para solventar la situación de forma previa a acudir al Juzgado.

Resulta muy importante combatir la vergüenza y el sentimiento de culpabilidad que pudiera tener el menor acosado y evitar que “sufra en silencio”, para lo cual es imprescindible el trabajo previo de los progenitores creando un clima de confianza mutua y dialogo.

Todos los supuestos de acoso en la red (cyberbullying, cyberstalking o grooming) pueden denunciarse en el correspondiente Juzgado de guardia, así como en la correspondiente Comisaría de Policía aportando todas las pruebas de las que dispongamos.

Para la interposición de la denuncia, resulta más que aconsejable contar con profesionales del derecho que guíen, orienten y acompañen tanto a los progenitores como al menor durante todo el proceso.

Por último, conviene recordar que en internet cualquier información o contenido (fotos, imágenes, datos personales, vídeos, comentarios, etc.) que compartamos a través de las diversas tecnologías, ya sea de forma pública o privada, independientemente del medio utilizado puede ser accesible por terceros. Lo que se publica en internet puede quedarse indefinidamente en la red.

¿Qué hacer si se quieren retirar contenidos de la red?

En el supuesto, en el que se pretenda la retirada de cierto contenido de la red ya sea porque es relativo a aspectos privados del menor o porque atenta contra la dignidad de éste, se podrá acudir a la Agencia de Protección de Datos y solicitar la retirada de estos.

También disponemos del derecho al olvido introducido por la Ley Europea de Protección de Datos que nos permite solicitar a los diferentes motores de búsqueda (Google, Yahoo, Bing, etc.) la retirada del contenido. Asimismo, se podrá solicitar la retirada a la propia plataforma que lo aloja (Facebook, Instagram, etc.)

En definitiva, el uso de las TICs por parte de los menores requiere un trabajo previo de los progenitores de concienciación del menor, asegurándonos de crear un entorno de confianza que permita a éste comunicar a los progenitores cualquier situación de acoso que pudiera producirse en la red, y así estos puedan adoptar las oportunas medidas, ya sea para paliar las consecuencias del acoso como para evitar que el mismo se convierta en un acoso continuo sobre el menor que le impida su normal desarrollo.

Sonia Rodríguez
Abogado Senior del Área Civil y Mercantil

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